Cd. Juarez, Chih.- El clero no olvida el artero crimen de los dos sacerdotes y la Gobernadora Maria Eugenia la Absoluta Campos Galvan, visitando el Mundo y hasta el vaticano, para purificar sus pecados, a cuatro años del asesinato de los sacerdotes Javier Campos Morales “El Gallo” de 79 años, y Joaquín César Mora Salazar “El Morita”, de 80 años dentro del templo de la comunidad de Cerocahui, municipio de Urique, la comunidad jesuita recordó a los líderes religiosos asesinados a los miles de desaparecidos a las familias que viven la violencia, los comerciantes que sufren la extorsión y a los bosques talados de manera clandestina.
“Es un día para hacer memoria del dolor que nos tiene de pie en cada rincón de México y convocar a todos los sectores de la sociedad a redoblar el esfuerzo para sembrar la paz. En el dolor que vive este país, Jesús nos sigue llamando a la construcción de la paz”.
La comunidad dijo que estos cuatro años han aprendido que el gran reto es construir una comunidad responsable y participativa capaz de decidir su propio destino. La violencia encierra a las personas e inhibe la participación social favoreciendo la imposición de proyectos e ideas criminales. El proceso de construir la paz implica salir al encuentro de los demás para sanar, participar y tener un criterio propio. El camino de la paz se construye de manera comunitaria con la gran diversidad de actores sociales”.
Además señalaron que construir hoy la paz implica sanar la herida de los desaparecidos, pensar en la juventud abandonada e imaginar la institucionalidad que México necesita.
“Esa herida sana con verdad, con voluntad política y reparación del daño. Esos jóvenes se incluyen con atención a sus necesidades y la creación de redes de apoyo. Y esa institucionalidad se renueva con la participación ciudadana”.
